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FUENTES DIXIT
Justo Arroyo

En reciente artículo, Daniel Samper Pizano se refiere a Carlos Fuentes por el uso de una voz que el primero considera "tabú" para los latinoamericanos. Como no estoy de acuerdo, me permito hacer estas reflexiones que, en el fondo, buscan destacar las menudencias que nos separan en este océano idiomático llamado lengua castellana

Porque a pesar de que a veces se necesita un traductor para entender algunas argentinadas, no hay problemas con esas mezclas de ciertos países, como cuando amigos centroamericanos dicen: "No jodás vos" y uno les contesta: "No jodan ustedes"

Pero, leyendo el artículo de Samper Pizano, no queda claro si Fuentes hablaba de "vosotros" o de "vuestro", ya que Samper cita ambas acepciones. No estaría escribiendo esto si Fuentes hubiera dicho "vosotros", lo que, aun con la laxitud latinoamericana, sí considero tabú y prefiero que me crucifiquen antes de usarlo en vez de "ustedes". Y es que el uso de "vosotros" exigiría una concordancia que nos llevaría al ridículo, citado por Samper, de decir algo como: "¿Queréis que os pase la sal?

"Vuestro" es otra cosa. Es un vocablo tan preciso, tan autónomo, que lo uso a la menor señal de confusión. Y sinceramente no puedo entender cómo en Latinoamérica no se ha incorporado del todo, sin que levante las cejas de nadie.

Veamos.

Si yo quiero devolverle un libro a una pareja, tengo el horroroso recurso latinoamericano de decir: "Aquí esté su libro de ustedes". Y no habría problema. Pero si a la misma pareja les digo, simplemente: "Aquí esta su libro", podrían preguntar, con toda razón: "¿El libro de quién diablos?". Porque con ese su el libro entonces podría ser además "de él", "de ellos" o de "usted", en singular, en cuyo caso no estaría reconociendo a la pareja dueña sino a uno de los dos.

Pero si les digo: "Aquí está "vuestro" libro", caso cerrado, como diría la abogada de televisión. No hay duda entonces de que el libro es de la pareja, de ambos, sin confusiones.

Estos endemoniados "su" , "sus", "de usted" y "de ustedes" son los causantes del embrollo, y pienso que el genial Fuentes se curó en salud al evitarlos y rescatar al discriminado vuestro.

De lo que no hay duda es que vuestro gran público latinoamericano, Maestros Fuentes y Samper Pizano, se beneficiaría con el uso del humilde y cristalino "vuestro".

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